— Ya he activado los contactos que tengo aquí. — Continué diciéndole. — Así que pronto tendré más información, o cabezas van a rodar.
No tenía paciencia para mantener inútiles bajo mi mando.
— La encontraré, Enzo, y cuando la encuentre, no tendré piedad con el gusano que se atrevió a tocar a mi mujer.
— Haré todo lo que esté en mi mano para ayudarle desde aquí, Don. — Enzo prometió con seriedad, en tono serio. — Pronto llegaré a Brasil y haré lo necesario para resolver este asunto.
— Sé que