Me puse delante de Máximus antes de que hiciera alguna tontería.
— ¿Qué demonios quieres? — Pregunté, sin dejarme alarmar por las armas. — ¿Eras tú el que nos perseguía?
Acababa de salir de un coche hundido en un lago. No iba a morir con un disparo en la frente, no sin confirmar que él sería mi objetivo.
Julián sonrió descaradamente.
— ¿Yo? Quiero muchas cosas de ti, princesa. — Dijo mirándome de arriba abajo con una sonrisa que me dio asco. — Pero mi padre, al contrario que yo, solo quiere