Él llegó a su puerta a las once de la noche.
No con urgencia; ella sintió el lazo antes de escucharlo en el pasillo, esa cualidad específica del lazo cuando él estaba lidiando con algo físico, la señal alerta pero controlada de alguien que ha evaluado una situación y determinado que no es crítica pero requiere atención.
Ella abrió la puerta antes de que él llamara.
Llevaba su ropa de campo, la oscura que usaba para las operaciones en la frontera, y aún conservaba el olor a pino, a aire frío y es