Como trabajadora nueva, Karlene estaba muy nerviosa y confundida. No podía hacer nada más que observar el trabajo de los demás. Desde la mañana hasta el mediodía, Karlene solo iba y venía cumpliendo las órdenes de sus jefes, que la enviaban a la fotocopiadora. El resto del tiempo, pasaba más tiempo sentada contemplando la grandeza del Grupo Abelard.
"¡Hola!"
El saludo de una voz conocida hizo que Karlene levantara la cabeza. Una sonrisa dulce apareció inmediatamente en su rostro al ver a Demian