Durante dos horas, los agentes contaron con la ayuda de voluntarios para buscar a Karlene, quien yacía indefensa atrapada entre las raíces de un árbol. Karlene seguía consciente aunque su cuerpo estuviera lleno de heridas. También tenía fiebre, lo que la hacía empezar a alucinar, pero se esforzaba con todas sus fuerzas por mantenerse con vida.
Media hora después, Karlene oyó los gritos de las personas que la buscaban. Con sus ojos, que le costaba abrir, divisó vagamente a varios hombres que la