Me quedé mirando la pantalla del ordenador, mi reflejo me devolvía la imagen de una mujer con ojeras marcadas y el ceño fruncido. El agotamiento me consumía, pero dormir era un lujo que no me podía permitir últimamente.
La amenaza de Xing Enterprises lo eclipsaba todo. Charles y papá trabajaban sin descanso para encontrar una forma de evitar que se hicieran con NexGen.
Charles estaba… intenso. Siempre presente, ofreciendo ayuda, consejos y esas caricias furtivas que me ponían la piel de gallina