CAPÍTULO 34

Me quedé mirando la pantalla del ordenador, mi reflejo me devolvía la imagen de una mujer con ojeras marcadas y el ceño fruncido. El agotamiento me consumía, pero dormir era un lujo que no me podía permitir últimamente.

La amenaza de Xing Enterprises lo eclipsaba todo. Charles y papá trabajaban sin descanso para encontrar una forma de evitar que se hicieran con NexGen.

Charles estaba… intenso. Siempre presente, ofreciendo ayuda, consejos y esas caricias furtivas que me ponían la piel de gallina
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