MÍA
No he podido probar alimento en lo que queda del día, tampoco he visto o he hablado con Basil, temo que haya pensado mal de mí con todo lo que le dije, pero no me arrepiento, fui sincera, y eso es lo único que me hace sentir tranquila.
Son las seis y media de la tarde, por lo que cuando termino de alistarme, sintiéndome como un ave enjaulada, salgo de la habitación, caminando por los corredores, me doy cuenta de que hay un guardia a cada tanto en las esquinas, me doy cuenta de que cada uno