MÍA
Los labios de Basil se estampan de manera brutal contra los míos, me cuesta respirar, e incluso procesar lo que está pasando, mi mente se pone como una hoja en blanco hasta que recuerdo que esto no puede estar pasando, no le tengo miedo, pero es una locura.
—Basil —logro articular entre besos.
No me suelta.
—Esto pasó porque aún no te he reclamado —brama besando ahora mi cuello.
A diferencia de con Lance, esto se siente bien, demasiado bien, me excita de un modo que no creo capaz luego