MÍA
Nunca me he sentido cómoda con toda la atención sobre mí, pero es lo que tengo en estos momentos, toda la atención, mientras bajamos del avión, Basil se encarga en todo momento de tomarme de la mano y de actuar como si yo le perteneciera, no podía estar más equivocado que nunca, pero le doy un punto por la actuación.
Los reporteros no se cansan de hacernos preguntas que hacen que las mejillas se me calienten, le miro de soslayo, pero él solo los ignora, como si fueran una plaga que no vale