—Incluso si tu padre no la hubiera rescatado, los pescadores que estaban allí lo habrían hecho. Independientemente, ella todavía estará viva. Pero es diferente para tu caso... —dijo Jada con seriedad—. Si Adeena no hubiera aparecido, si no fuera porque su sangre es compatible con la tuya, si no fuera por la exanguinotransfusión exitosa, ahora estarías muerta...
—Bien, bien. ¡Para! —Ruth se puso de pie, molesta—. Nunca le digas que ella me salvó. ¡O de lo contrario, actuará aún más arroganteme