"Señorita Adina, ¿por qué no duerme un poco más?".
El Señor Brown acababa de despertarse y vio a Adina bajando las escaleras.
"Hoy no voy a la empresa y quería preparar el desayuno para los niños, así que me levanté un poco temprano". Adina sonrió. ¿Qué te apetece comer, Señor Brown? Lo prepararé todo junto".
"Está bien, puedo hacerlo yo mismo", dijo el Señor Brown, con la sorpresa evidente en su voz. "Deje que le eche una mano en la cocina".
Adina rechazó la ayuda del Señor Brown, se puso