Nerola no era la única preocupada. Lana también pensó lo mismo.
Frunció levemente el ceño y preguntó:
—¿Qué quiere Everett? ¿Cómo deberíamos terminar esto?
Ninian les lanzó una mirada reconfortante.
Creía que Everett no sería temerario.
Cuando respondió a la llamada, dijo:
—Hola.
—Cariño, ¿estás despierta?
La voz profunda y melodiosa de Everett provino del otro extremo de la llamada, lo que resultó extremadamente agradable para los oídos.
Nerola y Lana habían estado hablando