Isla privada /Sureste de Florida
Aleksander Volkov
No importaba que mujer mandara Afrodita a mi habitación, por más que lo había intentando no podía follar con ningúna, lo único que venía a mí jodida mente todo el tiempo era esa mirada azul
Elizabeth se había convertido en una obsesión tan enferma que me estaba volviendo loco, ya ni Norah era necesaria cada vez que intentaba estar con alguna solo buscaba su labios, su mirada o su olor. ¡Jodida niña! Yo le habría entregado el mundo si tan sol