La noche estaba en su apogeo y a la llegada de los Lobos de Lycarya, dos brujas con túnicas púrpuras los esperaban en la entrada del palacio del Rey de Apur.
La cabeza del ahora Rey Bastian daba vueltas, su lobo por primera vez había hecho de las suyas, por demasiado tiempo, el hecho de encontrar a su pareja lo había descontrolado.
Tomar su cuerpo no era propio de Zeus, ya que él sabía que detestaba a los humanos, ahora el encanto de su mate lo tenía cegado y dispuesto a cometer locuras, si... l