Algo se enredaba en su cabello y volvía a despertarla, no podía abrir los ojos del todo,esa sustancia que tanto le suministran, había descubierto que la llamaban Surym, la dejaba en muy mal estado y rogaba poder deshacerse de esos efectos, algo imposible si no dejaba de estar en su sistema.
—Se que estás ahí...—susurro alguien, la princesa notó la voz un tanto familiar, pero si no habría los ojos sería inútil saber a merced de quien estaba.
Sus ojos hicieron toda la fuerza posible, y el color es