Corazón en Custodia. Capítulo 8: Un hombre sin memoria
Durante el trayecto, todos permanecen en silencio, pero de todos ellos, sólo Steve permanece algo incómodo, y es que sus padres no han dejado de besarse y tomarse las manos en todo el camino hacia el restaurante.
—¡Se supone que ya aprendí la lección, ¿no?! —los reprende como si fueran dos adolescentes calenturientos que no pueden dejar de tocarse y besarse.
—Sí, es verdad —le responde su madre—, fuiste un verdadero caballero al pedirle disculpas a la señorita Knox, pero eso no quiere decir que