ARIA
El complejo montañoso no era sólo un escondite; era una fortaleza excavada directamente en la roca helada y dentada. Desde lo alto de la cresta, mirando a través de la densa niebla, parecía una enorme bestia de hormigón y acero. Sus paredes exteriores estaban erizadas de cámaras de seguridad de alta tecnología, disparadores láser y sensores de movimiento que parpadeaban como ojos rojos furiosos en la noche oscura. Abajo, los guardias patrullaban el perímetro de dos en dos. Sus pesadas lin