El centro comercial no estaba muy lejos de la mansión principal. Era seguro para las mujeres y estaban lo suficientemente resguardadas para que Maksym no estuviese preocupado. Ellas entraron a todas las tiendas de maternidad que pudieron conseguir. Las más prestigiosas y simplemente las que más les gustaba. Compraron al gusto de Alice e intentaron mantener los colores neutrales para cambiarlos después de que supieran el sexo del bebé. A Alice le habían encantado los vestidos sueltos y largos. S