Gutiérrez no era tonto y tampoco deseaba comenzar una guerra, por eso no tardó en llamar a Pavel, el jefe de los hijos del escorpión.
—¿Qué está pasando aquí, Pavel?—, dijo Gutierrez con voz amenazante. —¿Por qué mi hijo está en manos de uno de tus hombres?
Pavel, por su parte, se mantuvo calmado y trató de explicar la situación.
—Tú maldito hijo intentó cogerse a la mujer de Derek ¿Cómo coño me preguntas que está pasando aquí?—, dijo Pavel en tono fuerte. — Tienes suerte que todavía respire.
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