Arturo volvió a llamar a Hailey pero nada, le tocó comunicarse con Juan su hombre de seguridad.
—señor
—¿mi esposa?
—no se preocupe, está ensayando señor, estoy cuidándola
—no le quites la mirada de encima
—señor, ¿Usted si viene a París?
—estoy en eso, las cosas han estado complicadas
—espero que lo pueda solucionar señor
—ya te dije no le quites el ojo encima a mi amada esposa
Arturo colgó la llamada.
—amigo me has dejado sin palabras
—es mi hermana, más bien gracias por tu apoyo hermano
—sab