Maria sonríe con malicia —¡mientes!, tú y ella jamás tendrían una relación
—¿por qué crees que no?— pregunta él impaciente
—¡fácil!, ella no tiene gracia, es una mujer simple, tú estás acostumbrado a mujeres como yo, sexi y que te pueda ofrecer todo el placer del mundo
—tú lo has dicho "me puedes ofrecer placer" pero no amor y estabilidad
—¡¡te desconozco!!— habla ella muy enojada, pero en susurro
—me importa m****a si me crees o no, solo quiero dejarte en claro que a metros ¿entiendes?, Y cui