—¿Hailey qué hiciste? ¿ por qué a mi?— susurra ella con desesperación
—¿hablando sola?
—¿por qué estamos en la misma cama?— grita ella fuertemente porque no lo puede creer
—¡tranquila!, si miras debajo de la sábana aún tienes tu ropa, pero si que eres pésima para tomar— dijo él hombre mirándola fijamente a los ojos
—¡maldición!— ella miro bajo la sábado y luego tomo aire, volvió a cer en la cama como una pluma, porque su único hombre a sido Arturo Villarreal.
—¡ay por Dios!, que susto Santiag