Tanya cerró la puerta y comenzó a contarle su pasado sin ningún aviso. “Yo era una niña, de unos cuatro años, creo, cuando la gente empezó a decir que mi papá mató a un hombre”.
“Desde entonces mi papá desapareció de mi vida. Mamá me dejó. No tenía a nadie más que a mi abuelo. La gente a mi alrededor siempre estaba tan ansiosa y feliz de recordarme que era la hija de un asesino cada vez que me veían. Les decían a sus hijos que nunca jugaran conmigo y luego, innumerables veces... me golpearon. M