Desde su lugar en el sofá, los ojos de Jackson eran dos pilares de hielo que se clavaban en Tiffany. "¿Dónde has estado? ¿Quién en este mundo tiene el poder de mandar a Tiffany Lane a salir de la casa con una simple llamada telefónica?”.
Su lengua se rebeló contra la idea de contar ese vergonzoso callejón sin salida. "Er, no es nadie. Es una cosa pequeña que puedo manejar por mi cuenta, no hay problema. No te preocupes por mí, descansa pronto".
La aprensión cubrió sus ojos. "¿Me estás poniendo l