La Sra. Cox fue la primera en recuperarse de la desagradable sorpresa. Con una sonrisa practicada, se acercó a Ursula e invitó: "¡Ah, la madre de Sylvain! La boda acaba de comenzar, tu momento es impecable. Sentémonos juntas".
Antes de que la mano extendida de la Sra. Cox pudiera tocar a Ursula, ésta la apartó bruscamente. Con el aire de superioridad que había convocado, Ursula declaró: "¡No me toques! Soy demasiado ‘inferior’ para tu estimada familia, ¿no? Si a ustedes realmente les importara