Clarisse siguió trabajando con mucho entusiasmo; después de aprender cómo funcionaba la máquina de coser, estaba ansiosa por confeccionar ropa. Tenía diferentes ideas rondando por su cabeza y, aunque no había mucho que hacer ese día, se mantenía ocupada dibujando, creando bocetos y cortando las telas según sus diseños. Una sonrisa permanecía dibujada en su rostro, feliz de finalmente ver sus sueños tomando forma.
Hester la observaba con desdén mientras cortaba la tela; aquella sonrisa le resu