Kiera
Lo miré, intentando calcular probabilidades imposibles y encontrar alguna tercera opción que no existía. Magnus era poderoso, experimentado, despiadado más allá de toda medida. Incluso con acónita y plata y cada ventaja que pudiera fabricar, matarlo no era una garantía.
Pero sin la acónita, no teníamos ninguna oportunidad.
“¿Cuándo?” pregunté.
“Cuando la guerra concluya. Cuando Magnus Veyra yazca muerto por tu mano o la de otro. Cuando su cabeza pueda ser entregada a este lugar como prueb