155. Capítulo: "Angina"
En ese momento, Asthon entró apresurado a la oficina al escuchar sus quejidos. Al verlo en ese estado, alarmado, corrió hacia él.
—Sebastian, ¿estás bien? —quiso saber preocupado, mientras lo sostenía para evitar que se cayera.
El dolor seguía aumentando y la preocupación en los ojos del abogado, solo hacía que empeorara su estado.
—Necesito... ayuda —logró articular con dificultad antes de que la debilidad lo venciera y perdiera la conciencia.
El hombre, desesperado, llamó rápidamente a una a