152. Capítulo: Ira
Verónika sintió que el corazón le latía con fuerza en el pecho. No podía creer lo que estaba escuchando.
—No puede ser... no puede ser cierto, Sebastian. Por favor, dime que es una broma —susurró, con los ojos llenos de miedo e incredulidad.
Sebastian acarició el rostro de Verónika con ternura, tratando de calmarla.
—Me hubiera gustado que fuera una broma, Verónika. Pero es la verdad. Adam es el padre de Sídney.
Verónika se sentó en la cama, sintiendo cómo su mundo se derrumbaba a su alrededor