El punto de vista de Mia
El taxi aminoró la marcha al entrar en mi calle mientras yo me recostaba en el asiento de cuero, con el teléfono pegado a la oreja y la cálida voz de mi madre al otro lado.
"No puedo creer que hayas llegado tan temprano al colegio", decía mamá. "Esperaba que te quedaras un poco más. Sé que no querías perder el vuelo, pero podrías haber cogido uno de los jets privados".
"Estoy cansada, mamá", admití, viendo cómo aparecía la verja de hierro forjado. "Emocionalmente, más q