Muna había escuchado el sonido de la puerta del sótano al abrirse y fingió estar dormida, aunque se sentía muy débil y su cuerpo ardía en fiebre.
Escuchó a uno de los guerreros gritarle que se levantara del suelo y los siguiera hacia afuera, pero ella fingió no escucharlos y continuó recostada en el suelo frío. Luego, escuchó pasos acercándose y, al instante siguiente, sintió que la levantaban bruscamente del suelo. Sintió dolor en el brazo donde el guerrero la sostenía con fuerza y comenzó a a