LENI
El eco de mis pasos resonaba en el sendero que conducía de regreso al castillo, un camino que solía ser un refugio, pero ahora se sentía como una trampa. La oscuridad se cernía sobre mí, y con cada paso que daba, el peso de la incertidumbre se hacía más pesado en mi pecho. La noche estaba tan silenciosa que podía escuchar el latido de mi corazón, el cual parecía gritar en mi mente: ¿Qué estás haciendo aquí, Leni?
De repente, sentí una mano fuerte que me detuvo, tirando de mi brazo con fuer