ARDIAN
En mi mente hay demasiadas cosas. Leni, quien encabeza la lista de los problemas que tengo que resolver, me ha dejado a solas con Melisa, y aunque no tengo nada en contra de esta chica, debo admitir que hay algo en ella que llama mi atención.
—Está molesta —su voz me empuja a la realidad.
No le respondo.
—Siento causar molestias, pero mi vida también corría peligro.
Dejo de ver en la dirección que tomó Leni, volteo, veo que Melisa parece agitada; su pecho sube y baja, y observo c