Al día siguiente
Termino de disfrutar con mis pequeños al bañarlos, cuando alguien toca mi puerta. Reconociendo su aroma, lo dejo entrar mientras llevo a Rok y Caleb en mis brazos quienes se acuestan sobre mi pecho.
— ¿Qué tal el baño?
— Jugaron mucho, ahora están agotados — murmuro y Curthwulf asiente.
No necesitaba tener vista de rayos X, para saber que algo pasaba con él, porque no solo se sentía su temperatura corporal extraña, si no que, su corazón parecía latir demasiado rápido al punto