Mundo ficciónIniciar sesiónDos horas fueron las que Natasha se las paso inquieta, no pudo prestar atención a la clase, aunque no le importo. Había recibido clases más avanzadas desde pequeña y todo lo que explicaba aquella profesora, ella ya lo sabía. Su vista no se despegó en ningún momento del reloj que colgaba en la pared, veía como la aguja giraba y esperaba impaciente a que llegara la hora de salida.
Tres, dos, unos. Suena el timbre y todos se levantan







