A las diez de la noche, el caos dentro del Hospital Rogers por fin había dado paso a una nueva rutina.
Sirvieron la cena. Era la única oportunidad que tenían para establecer algún tipo de contacto con el mundo exterior. Pero no cambiaba gran cosa.
Nadie sabía qué estaba ocurriendo fuera del hospital y no había respuestas para nadie.
Allison y Nigel recogieron sus bandejas de comida y estaban a punto de regresar cuando uno de los médicos detuvo a Allison y le entregó un radiotransmisor.
Esta vez