Vilma llega al consultorio del médico amigo de la familia y se dirige a la recepción para anunciar su llegada. La asistente al escuchar el nombre imponente de los Miller no dudó ni un segundo en hacerle parte al médico.
Vilma aprovecha el tiempo para mirar a su alrededor y observa que el lugar está limpio y bien organizado. Hay algunas revistas en la mesa de espera, pero las observa con algo de desagrado al pensar en cuantas personas más pudieron tocarlas.
Era una mujer extremadamente vanidosa,