Erika y su madre estaban sentadas en la sala de espera del hospital, esperando su turno para la consulta prenatal. Erika estaba nerviosa y ansiosa por conocer el estado de su embarazo.
Ella admiraba a cada embarazada de aproximadamente unos seis o siete meses más adelantados que Erika.
En ese momento por su cabeza solo pasaba el pensamiento de que su bebé había sido un error de fabrica y que no había sido deseado, sin embargo no había nacido y ya suponía la salvación de su familia de la quiebra