Ocurrió tres noches antes de la cumbre, en la hora muerta y específica de la madrugada en que las rotaciones de guardia de la casa del clan se encontraban en su costura más vulnerable, el cambio de turno entre la patrulla de noche cerrada y el turno previo al amanecer, un vacío de quizás once minutos que Pedro había señalado durante meses como un riesgo aceptable y que alguien, al parecer, había tenido la paciencia de estudiar y explotar.
Katlya despertó ante la cualidad específica del vínculo