Los dos supervisores querían decir algo más, pero al final ninguno se atrevió a hablar.
Conocían el temperamento de Grant. Éste no les daría una segunda oportunidad si habían hecho algo malo.
Cuando se fueron, Nicole se sentó frente a Grant, desconcertada.
“¿Dijiste que había pasado algo con el proyecto?”.
Grant levantó la barbilla. Su rostro estaba frío como el hielo.
“Esos dos que viste fueron sobornados por alguien y pretendían sabotear el proyecto. Fueron descubiertos por sus subordinad