La actitud del viejo amo era clara y severa.
Los ojos de Yvette volvieron a iluminarse después de haber perdido toda esperanza.
Cuando se enteró de que tanta gente la buscaba, las lágrimas de sus ojos casi se desbordaron.
Yvette se dio cuenta de que no estaba sola.
Nunca la habían olvidado.
El viejo amo sermoneó a Sean, pero la cara de éste seguía siendo indiferente.
"¿Y qué? La mayoría de la gente busca a una persona desaparecida, pero se da por vencida cuando no la encuentra después de u