—Artic, Artic juguemos, papá se fue de viaje, ya no te va a lastimar ni a ti ni a mí.
Niego alejándome de ella.
—No seas malo, yo quiero que me hables—pide suplicante.
—No quiero jugar contigo niña! Entiende!—le grite enojado, ella me observa y se hecha a llorar, la ignoro mientras sigo limpiando el estiércol en las caballeriza.
—Por favor, te quiero mucho y quiero jugar— murmura a mis espaldas. Dios, esta niña es un caso, cuando me dejara en paz.
—Cristal vete— replico sin verla.
Pase todo el