Capítulo 40: Desahogo.
Tal cual como lo presintió Meltem. Seda está justo ahora con Murat, platicando en una plaza cómodamente. Sus historias las cree fascinantes, ahora mismo se siente en total libertad sin ansiedades figuradas. Mientras escucha con atención a Murat, emana seguridad en sí misma e internamente el reposo existencial, se apodera de sus pensamientos y aligera sus perplejidades.
—Contigo podría pasar horas conversando. Es tan grata tu compañía—expresa Seda con entusiasmo.
—Igual yo, eres la compañía perf