51. Volverás a ser mía
Con determinación, se irguio para enfrentarlo, no bajaría la mirada ante nadie a partir de ese momento. Ya no era una simple ama de casa, esposa abnegada y sumisa... La ciudad tenía una nueva diosa de los negocios.
Ella alzó una ceja, negando con la cabeza mientras señalaba el lugar con un dedo.
—Por si no te has dado cuenta, estaré muy ocupada hablando con los empresarios más importantes de la ciudad. Mi tiempo ahora vale muchísimo, es color verde. ¿Por qué no agendas una cita con mi asistente