47. Jugada sucia
Ordenaron, entre tanto los meseros les llevaban las bebidas y unos aperitivos mientas esperaban por la comida.
Ya no quería hablar de temas amargos, no cuando estaba teniendo tan buenos resultados en su negocio.
—Sí, es terrible. Odiaría estar en su lugar, pero como ninguno de nosotros lo está... —Se encogió de hombros, alzando su copa de soda italiana—. Propongo un brindis por nuestro éxito, el comienzo de muchos otros.
Estuvieron platicando durante un rato sobre las acciones de la compañía (y