35. Embarazada del enemigo
La mañana siguiente otra vez desperté sola pero él hombre romántico de la noche anterior parecía estar en la ducha porque a lo lejos escuché el caer del agua. Mis ganas de levantarme son muchas pero estoy tan floja que me removí en la cama, dando unas cuantas vueltas antes de ver entre mis pestañas a ese hombre que lentamente se iba acercando a mí, al menos yo veía que se acercaba lentamente porque no podía ver bien. Froté mis ojos, quitándome el sueño, sonriendo cuando se acercó para dejarme u