“Léela ahora o después,” dijo Mac. “Tú decides. De cualquier manera no me voy a ningún lado.”
Estaba parado junto a ella en la acera con Ruth a tres pasos dándoles espacio y la carpeta en la mano de Cloe y la mañana a su alrededor quieta y despejada.
Ella miró la carpeta.
Pensó en abrirla en la a