—Tranquila, incluso después de esta noche, ¡esa mujer no se atreverá a hacerte nada!
Carlos afirmaba con total seguridad.
Elena no entendía su significado y justo cuando iba a preguntar, escuchó una voz fría y áspera.
—¿Es que solo viniste con él como su acompañante para no venir conmigo?
Al oír esa voz, su cuerpo se estremeció de repente y lentamente se volteó para mirar hacia atrás.
Silvio, vestido con un traje oscuro, en la penumbra de la esquina, su expresión se tornaba aún más sombría.
Elen