— Es simple, no saldrás de aquí y no vas a volver a ver a Bastian nunca más, prepárate para pasar el resto de tus días encerrada en este calabozo Aitana. — Respondió él y la barbilla de Aitana empezó a temblar descontroladamente, mientras de sus ojos comenzaban a caer las lágrimas.
Que no le permitiera ver a su hijo era el dolor más grande que él podría provocarle, ya no tenía dudas de que Dominic realmente quería hacerla pedazos, pero ella no podía resignarse a que él la mantuviera aleja