Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Marian a la que había abandonado no era la vibrante loba de la que se había enamorado. No era la chica vivaz, audaz y franca que había acogido en su corazón y en su cama.
Después de la batalla, ella había perdido su brillo, su luz. Se volvió aburrida en sus modales, en su forma de hablar. Tenían que esconderse para verse.
Incluso había dejado que otras lobas lo tocaran antes de ir a verla, a propósito. Y ella nunca dijo nada, nunca le recriminó nada.
Él siguió haciéndo







